domingo, 10 de noviembre de 2013

¿Qué es la Economía Social?

Es un término que se está usando mucho últimamente, hace unos 8 o 10 años, no más.
La Economía Social abarca todo aquello que moviliza la producción, la cultura, la economía, la comunicación, etc. pero que no es privado, no depende del capital privado.
Este es un concepto que no está muy definido aún, no hay una definición oficial de economía social, no hay una ley de economía social. Hay varios sectores que están impulsando la creación de una ley nacional de este tipo.
Vamos a ver diferentes conceptos de Economía social:
Wikipedia:
“La economía social o economía social y solidaria es un sector de la economía que estaría a medio camino entre sector privado y negocios por un lado, y sector público y gobierno por otro lado.1 Incluye a las cooperativasempresas de trabajo asociado,organizaciones no lucrativas, y asociaciones caritativas.”
Ministerio de Desarrollo Social:
“Uno de los ejes fundamentales del Ministerio de Desarrollo Social es la promoción de la economía social para generar inclusión a través del trabajo. La misma consiste en un conjunto de prácticas, iniciativas y proyectos que impulsan valores asociativos y comunitarios, rescatando los saberes y las capacidades de las personas. Estas acciones se encuadran en Argentina Trabaja, el eje político del ministerio que genera empleo genuino y fortalece emprendimientos socio-productivos con la convicción de que otra economía es posible.
A su vez, el comercio justo promueve la igualdad de oportunidades y el respeto hacia el trabajo y las decisiones de los emprendedores, garantizando un pago justo por sus productos.
Sus principios fundamentales son: asegurar condiciones de trabajo dignas respetando los derechos humanos; establecer una relación directa entre productores y consumidores; promover la igualdad entre hombres y mujeres; favorecer la participación democrática de los trabajadores; informar a los consumidores sobre el origen del producto y sus formas de producción, así como también, ofrecer productos de calidad y respetuosos del medio ambiente.
Cuando elegimos lo que consumimos en función del bienestar colectivo, estamos realizando un consumo responsable.
Comercio justo y consumo responsable son prácticas que promueven cambios sociales y productivos.
Estas son algunas de las iniciativas que se implementan desde el Ministerio de Desarrollo Social para construir una economía inclusiva y justa para todos y todas.”

Las cooperativas son parte de la economía social, también las mutuales, también los centros culturales, los deportivos, los clubes de distinto tipo, etc.
Las cooperativas, también son empresas productivas, producen bienes o servicios para que las personas hagan uso de ella. En eso no hay diferencias con las empresas privadas, la diferencias fundamental está en la toma de decisiones con respecto a la orientación de la empresa, las decisiones fundamentales y el uso de los excedentes. Por lo tanto es una empresa con una administración democrática y participativa.
Entonces, una empresa cooperativa tiene que brindar una producción eficiente cómo cualquier otra con la única diferencia que el trabajo conjunto, la sinergia (el efecto de dos o más participantes en conjunto con un mismo objetivo es mayor que la suma del trabajo de cada uno por separado)  no es usurpado sólo por los dueños de las empresas, sino que es claramente distribuido entre todos los que son parte de este trabajo en equipo. En una empresa privada, el efecto es exactamente el mismo, pero el producto de la sinergia se la queda algunos pocos.
Entonces una empresa cooperativa puede ser vista como una empresa productiva con organización democrática, y distribución equitativa de sus excedentes.
Pero hay otro punto de vista sobre el cooperativismo, y este punto de vista es un motivo de debate, de discusión, de diferentes protagonistas del cooperativismo mundial. Entre ellos están la ACI (Alianza Cooperativa Internacional) la ACI de  América, y diferentes federaciones cooperativas.
Para tener un panorama de esta idea podemos remitirnos a un extracto de una charla, que se dio en el año 2003, en un taller sobre cooperativas populares dado por Floreal Gorini, un dirigente cooperativista que falleció hace muy poco y que fuera fundador del Instituto Movilizador de Fondos cooperativos y el Centro Cultural de la Cooperación que funciona en la calle Corrientes.
“Lo que hoy creemos es que hay que volver a las fuentes y plantearnos que el cooperativismo, no sólo es una forma de organizar a los trabajadores en pequeñas comunidades cooperativas para producir, comercializar, explotar recursos de la naturaleza, etc.; sino que además debe plantearse la transformación de la sociedad cuestionando todo lo que afecta al desarrollo de la cooperación, que le pone límites y que le es opositor. En consecuencia, tiene que realizarse un enfrentamiento cultural e ideológico con el capitalismo. Eso es lo que pretendemos hacer (y creo que lo estamos haciendo bien), que desde hace treinta años, desde la fundación de Idelcoop, y lo que pretendemos hacer ahora con el Centro Cultural de la Cooperación.
En la base de cada transformación es necesario instalar una cultura; la gente debe saber por qué se moviliza y para qué lo hace, cuáles son las cuestiones que rechaza y cuestiona, y cuáles son aquellas que debe hacer coincidir. Tomar a la cooperativa sólo como una empresa económica que se diferencia de las capitalistas, porque no hay acumulación personal sino colectiva, y que no tiene fines de lucro sino de servicio, es un avance, pero no es todo. En esas condiciones limitadas, el cooperativismo está llamado a desaparecer por distintas vías: siendo más pequeñas y teniendo menos incidencia en la estructura de la sociedad, y por lo tanto, sin el poder de comunicación y de negociación que tiene el gran capital, van siendo ahogadas. Los estados, que son las estructuras que conforman los grupos dominantes de la economía, están al servicio de los grandes intereses, a veces con armas económicas, y a veces con armas políticas.
Por ejemplo: la dictadura militar en Argentina (al igual que Chile) decide que las cooperativas pueden tener actividad financiera. Ésa fue la gran lucha del Instituto Movilizador de Fondos Cooperativos en 1976, porque la Ley de Entidades Financieras prohibía la actividad financiera en la forma cooperativa. En esa lucha terminamos empatados, ya que nos permitieron la actividad financiera, siempre y cuando adoptáramos la forma bancaria, que era la forma normativa para aplicarnos el sistema capitalista. Ésta es la lucha permanente que se produce entre los Bancos Cooperativos y la cooperación como teoría, ya que tienen su doctrina, pero hay una normativa que da el Banco Central y responde concretamente a las normas de Basilea, que es la expresión máxima del capitalismo financiero.
Además de prohibirnos tener cooperativas financieras, nos prohibieron tener radios o emisoras de televisión.
Nadie encuentra explicación de ellos, es anticonstitucional. Ahora, esta Corte Suprema de Justicia en su agonía, acaba de dar dos fallos sobre dos cooperativas que tienen hecha la demanda. Se falló sobre la inconstitucionalidad del artículo 45 de la Ley de Radiodifusión, que prohíbe que las cooperativas tengan radios u otros medios de comunicación.
No es tonta la medida por parte del poder del Estado que responde al capitalismo: la comunicación es parte fundamental para que cualquier idea trascienda al conjunto de la sociedad. Ya no alcanza con el manuscrito o el volante hecho a mimeógrafo o con gelatina; hoy los medios de comunicación son masivos, llegan a millones de personas en pocos minutos. Hay especialistas en la comunicación, en los discursos. Hay estilos distintos, pero Grondona y Neustad son la misma cosa: una parte de Aristóteles y los grandes pensadores, el otro se dirige llanamente a doña Rosa y le dice que si el teléfono no anda, que sea nuestro no tiene importancia. Y así doña Rosa fue convencida y se logró el consenso, a través de la comunicación, para que entregáramos, no sólo nuestro patrimonio telefónico, sino la totalidad de nuestro patrimonio; incluso, algunos recursos que eran rentables desde la simple explotación, como por ejemplo, el del gas.
Ha llegado entonces el momento de que los cooperadores dejemos de ver a la cooperativa simplemente como una empresa que tiene formas organizativas distintas. Hay sociedades anónimas, sociedades colectivas, empresas individuales, empresas de responsabilidad limitada y empresas cooperativas. Hay toda una tendencia en la cooperación planteandonos eso: la cooperación es una forma de organizar la empresa, distinta, pero que no altera el contenido de la sociedad. No es así; los que consideran eso han dejado las fuentes, han tomado otras orientaciones y niegan a los fundadores, niegan a sus principios.”
Este debate quedó evidenciado en un documento de la Alianza Cooperativa Internacional realizado hace poco y una contrapartida documentada por el Movimiento Cooperativo de América Latina.
Algunas cosas han cambiado en estos últimos diez años, desde que se dio esta charla, a favor de la Economía Social y el cooperativismo. A nivel internacional; la crisis económica de Europa y EEUU. Y la discusión de estos temas por parte del cooperativismo internacional. Y en nuestro país; varios cambios políticos como el fortalecimiento y recuperación del estado, que había sido aniquilado en los años anteriores. Un importante fomento a la Economía Social como salida de la crisis. La nueva Ley de Servicios Audiovisuales, que democratiza la comunicación. La modificación de la Carta Orgánica del Banco central. Y posibles leyes que se están discutiendo sobre la Economía Social, la Ley de servicios financieros y sobre la participación de los trabajadores en las grandes empresas.
Más adelante podemos ampliar cada uno de estos puntos.
Leo

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